In this course, we explored music as a powerful political force in Latin America. Through historical case studies from New Spain, Cuba, El Salvador, and Mexico, we examined how musical styles emerged, circulated, and took on meaning during moments of conquest, conflict, and social change. We traced tensions between “traditional” and “modern” sounds, unpacked invented traditions, and considered how aesthetics themselves can serve political ends, all while engaging the building blocks of Latin American musical styles. The three works presented here are final projects, each reflecting on a different region and time period, and demonstrate how music has shaped – and been shaped by – Latin America’s complex histories.
A lo largo del semestre, la historia de Bad Bunny y su relación/conexión con Puerto Rico fue lo que más me impactó. La mayoría de las celebridades tienden a limitarse a su música y no a hablar sobre temas que podrían considerarse controvertidos por él es un artista que no le importa nada de eso. Benito Antonio Martínez Ocasio, hasta el día de hoy, sigue siendo un artista muy querido y conocido por todos los latinos alrededor del mundo. Su música ha mostrado constantemente orgullo por sus raíces, así como por la guerra actual que enfrenta Puerto Rico con la gentrificación en su tierra. El derribo de hogares, la inflación, la crítica a su cultura, etc.
Muchas de sus canciones expresan la ira y la conciencia de estas acciones. La canción “La Mudanza” es solo un ejemplo de muchos.
El álbum de Bad Bunny, “Debí Tirar Más Fotos”, fue lanzado el 5 de enero de 2025. “La Mudanza” es la última canción del álbum. Es una canción alegre que comienza con una introducción de su infancia y su ascenso. Una representación orgullosa de su país y la esperanza de mantener viva su historia. “Yo soy legendario”, dice. Un verso que me llamó la atención del resto fue:
“Aquí mataron gente por sacar la bandera,
Por eso es que ahora yo la llevo donde quiera.”
El 10 de junio de 1948 se creó “La Ley de la Mordaza”, que ilegalizaba que los puertorriqueños colgaran su propia bandera en su tierra u hogar. Esta ley permitía a la policía entrar en la casa de uno sin una orden judicial para registrar y confiscar propiedades sin causa probable. Esto afectó el orgullo de muchos puertorriqueños, haciéndolos temer representar a su propio país por miedo a meterse en problemas. Enfrentaron acoso y vergüenza por ser ellos mismos. Afortunadamente, esta ley fue derogada en 1957.
“De aquí nadie me saca,
De aquí yo no me muevo,
Dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo.”
En 2012, el gobernador Luis Fortuño aprobó dos leyes, la Ley 20 y la Ley 22 (consolidadas en la Ley 60 en 2019). Esto atrae a inversores estadounidenses a Puerto Rico porque estas leyes ofrecen beneficios fiscales que los estadounidenses no podrían obtener enningún otro lugar. Puerto Rico es conocido como el “Último Paraíso Fiscal de Estados Unidos”. A cambio, los inversores deben comprar propiedades dentro de los dos años siguientes a su traslado a la isla y pueden convertirse en residentes. Esta política ofrece importantes beneficios fiscales a los inversores estadounidenses adinerados, pero no a los locales. Está contribuyendo a un aumento del sentimiento antiestadounidense en la isla. Muchos puertorriqueños ven a estos inversores como personas que exacerban la desigualdad de ingresos y desplazan a los locales de sus hogares. Ha habido muchas protestas por esto únicamente. El gobierno de Puerto Rico enfrenta críticas por monitorear inadecuadamente el cumplimiento de la Ley 60 por parte de los inversores. Esta falta de revisión ha llevado a congresistas demócratas progresistas a solicitar una evaluación de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental sobre el impacto económico de la ley, citando preocupaciones sobre fraude y distorsión del mercado. Desde entonces, el IRS (Servicio de Impuestos Internos) ha comenzado a monitorear a los beneficiarios de la Ley 60 y, a partir de julio de 2023, está investigando a más de 100 personas sospechosas de violar fraudulentamente los requisitos de la ley.
No soy puertorriqueña, pero conozco a muchos amigos y personas que sí lo son. Todos y cada uno de ellos están orgullosos de su cultura, comida y música. Son las personas más orgullosas que conozco. Benito es una figura que tiene el poder de influir millones de personas. Su música no solo cuenta historias sobre tragedias y realidades; te hace querer bailar y te hace sentir bien. Como ávido oyente de su música, puedo sentir la pasión de su cultura a través de su voz, sus instrumentos como el cuatro (una guitarra de diez cuerdas), el güiro, las maracas y las panderetas, y la forma en que se presenta. Cuando piensas en Puerto Rico, piensas en Bad Bunny y, no importa lo que la mayoría pueda decir sobre la música, él dice que nunca se desvía de la verdadera razón por la que hace música: su país.
Chile ha experimentado una variedad de protestas a lo largo de su historia como país. Los chilenos usaban cacerolazos, una forma de protesta caracterizada por golpear ollas y sartenes para expresar su frustración y emociones. Los cacerolazos no son como otras protestas: son ruidosos, accesibles para todos y tienen un poder simbólico fuerte que ha dejado impacto desde el pasado hasta hoy. Para este proyecto, creé una obra de arte que explica el poder de los cacerolazos y la cultura de Chile en general. Mi obra refleja tanto las luchas pasadas de Chile como la continuidad de su lucha por la justicia social hoy en día.
Los primeros usos de los cacerolazos ocurrieron en los años 70 durante la era de Salvador Allende, cuando Chile enfrentaba una crisis económica, escasez de comida y muchos otros problemas. Allende fue un líder marxista elegido democráticamente que quería implementar reformas socialistas y redistribuir la riqueza. Aunque tenía la intención de mejorar la economía, muchas de sus políticas generaron inestabilidad. Como resultado, mucha gente —especialmente mujeres— se sentía insatisfecha y enojada. Ellas comenzaron a protestar con cacerolazos para enfatizar la vaciedad de los estómagos de sus familias. Esta forma de protesta se convirtió en un símbolo duradero, marcando el inicio de futuras manifestaciones relacionadas con la persistencia del modelo neoliberal y su impacto en las generaciones más jóvenes.
Más recientemente, Chile vivió el estallido social de 2019, provocado inicialmente por el aumento de 30 pesos en las tarifas del metro. Aunque el alza era pequeña, representaba 30 años de desigualdad acumulada, lo que llevó a una explosión de protestas lideradas por estudiantes. El gobierno respondió declarando estado de emergencia nacional. Durante este movimiento, Ana Tijoux publicó su canción “#Cacerolazo”, la cual se difundió rápidamente por todo el mundo. Su música promovió un levantamiento de conciencia y visibilizó las injusticias que estaban ocurriendo en Chile. Hoy en día, Chile ha cambiado en algunos aspectos, pero aún enfrenta grandes tensiones sociales, una política inestable y una fuerte división. Aunque el país ha avanzado desde la dictadura, todavía lucha con altos costos de vida, desigualdad y debates intensos sobre su futuro.
Mi obra explica la historia de Chile y destaca las experiencias más importantes de su gente. La diseñé en la forma de la bandera chilena, con diferentes secciones para enfatizar distintos aspectos del país. El cuadro azul con la estrella simboliza la identidad nacional. El rectángulo blanco con manos y ollas representa los cacerolazos y las voces de la gente. Incluye frases de protesta como “¡Hágalo por Chile!” y “No son 30 pesos, son 30 años”, las cuales muestran la injusticia detrás del aumento del transporte y su impacto en los chilenos. Una de las secciones rojas contiene hashtags que representan el activismo digital, mezclado con la lucha de las mujeres en los años 70. Hashtags como #ChileSeCansó, #Cacerolazo, #ElDerechoDeVivirEnPaz, y #Cacerolazo2019 son algunos de los más comunes al buscar información sobre estas protestas en internet. Finalmente, la otra sección roja imita los postres tradicionales que convocan a protestas, incluyendo detalles como el tiempo, lugar y razón.
En conclusión, mi obra de arte representa la historia de Chile y muestra el impacto que generaciones de chilenos han dejado a través de su lucha por justicia social. El arte, la protesta y la memoria colectiva han formado la identidad del país, y continúan guiando su camino hacia un futuro más justo.
Para este proyecto opté por crear una pieza de arte digital centrada en el género narcocorrido de la música. Más específicamente, comenta sobre cantantes que afirman vivir un estilo de vida particular y presumen las cosas que han hecho, a pesar de vivir en los Estados Unidos y nunca cometen tales actos. Me inspiró el documental “Narco Cultura” y en la yuxtaposición que presentó entre la banda Buknas de Culiacán y la realidad del cartel en México.
El fondo de la mitad superior de la obra de arte es oro, lo que representa felicidad y prosperidad. Esto contrasta con la mitad inferior, que es gris y simboliza la falta de esperanza, apatía y depresión. Ahora repasaré cada pieza representada en la mitad superior del arte. Primero, está la bandera estadounidense, que muestra cómo esta parte del arte está representando la cultura narco en el lado estadounidense, tanto cultural como geográficamente. A continuación, hay una bolsa de dinero, que es notablemente más grande que las otras imágenes. Esto se hizo para ilustrar la importancia de la riqueza y la ganancia financiera sobre todo lo demás. Típicamente, los cantantes están más preocupados por las ganancias que por las consecuencias de su música.Además, los raperos de narco corridos en el lado de los Estados Unidos tienden a cantar lo que sea que atraiga más atención para ganar la mayor cantidad de dinero, sin importar cuán perturbador o inauténtico sea.
Otra imagen es un auto “pimped out”. Es una expresión de identidad y cultura que proyecta poder. En la parte superior izquierda de la pieza hay una pistola disparando notas musicales. Los raperos de narco corridos luchan con sus palabras en lugar de balas como verdaderos gánsteres. Sus palabras son sus armas, que pueden incitar a la violencia. La pistola en sí está personalizada y se usa claramente como una herramienta para mostrar estatus y poder. No es práctica para uso en la calle; los carteles llevan armas de estilo militar y armas comunes, nada elegante.
Pasando al centro de la obra, se pueden ver dos hombres con “grillz”. Esta es otra muestra de riqueza y estatus social. Es importante en las escenas narco y rap. Junto a eso hay un micrófono, que es simbólicamente similar a la pistola con notas musicales. Los artistas norteamericanos del narcocorrido hablan más de lo que actúan. Su carrera puede basarse en una falsa persona que crean. Por último, el sol, que representa optimismo, paz e influencia.
Ahora mire al medio de la imagen, donde la palabra “autenticidad” es grande. Evoca la pregunta “¿Qué es real en este reino?” frente a lo que la gente cree que es parte de la vida y cultura narco. La autenticidad es importante en ambos lados, pero por diferentes razones. En la parte inferior de la pieza de arte se puede encontrar la bandera mexicana. Esto muestra cómo esta mitad del arte es representativa de la verdadera cultura narco. Junto a él están las manos rezando. La religión ofrece esperanza para los afectados por el cartel y es una fuerza unificadora para muchas personas. Además, quienes han pecado buscan el perdón por sus actos. Por encima de eso está un AK-47, el arma preferida por los criminales. Simboliza la violencia. Junto a él está la Santa Muerte, quién está asociada con la protección para la gente que hacen trabajos peligrosos, y es muy popular entre los criminales. También representa una falta de miedo hacia la muerte que algunos pueden tener. En el centro está la Policía Federal, una fuerza militarizada que se desplegó para combatir contra los narcos. Nunca tuvieron verdadero éxito y representan la corrupción dentro del gobierno mexicano, y en general la lucha para abordar los muchos problemas que causa el cártel. El gobierno no ha podido o no ha querido luchar contra el cártel y el que más sufre es el ciudadano de todos los días. El siguiente es un joven en la cárcel. Esta es la realidad detrás de la superficie glamorizada de la vida de los gánsters. A la izquierda hay un puñado de pastillas. El tráfico de drogas es común en México y puede considerarse como algo esencial para ser un narco. Por último, la luna en la esquina inferior. Muchos criminales verdaderos operan en las sombras de la noche. Esto también representa las vidas oscuras que deben vivir, ya que cometen varios crímenes por sus pandillas.
Este trabajo demuestra las diferencias entre la fantasía promovida por los raperos narcocorridos norteamericanos y la dura realidad de la vida de los carteles en México. Al contrastar símbolos de riqueza y poder con imágenes de violencia y sufrimiento, anima a los espectadores a cuestionar lo que es verdaderamente “auténtico” en la cultura narcotraficante. Esta pieza pretende llamar la atención sobre el tema de glamorizar el peligroso mundo narco sin tener en cuenta las consecuencias de hacerlo.
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